Reglas claras y cumplimiento fiel de las Normas en aviación

30 Jul 17 - 11:56


 
 

Vuelamex.com -  En los tiempos en que Estados Unidos se encontraba fijando las bases para construir su enorme poderío industrial, por allá del ocaso de la primera mitad del siglo XIX cuando los nombres que figuraban en las palestra de los hombres de negocios sonaban a John D. Rockefeller, Cornelius Vanderbilt, Andrew Carnegie, J. P. Morgan y Henry Ford, en las áreas del petróleo, de los ferrocarriles, del acero, de las finanzas y bancos y de los automóviles, respectivamente, fue con la ayuda de los monopolios y su tolerancias que importantes empresas surgieron y con el poder necesario para dar empleo a mucha gente aparte de consolidar su desarrollo. Mucho tiempo se les permitió hacer y deshacer a su antojo, ellos eran tan poderosos, que, de facto, decidían hasta quien los gobernaría, solo ellos eran capaces de financiar las siempre costosas campañas políticas.

A medida que la sociedad se fue volviendo más igualitaria, avanzó la democracia, cuando se permitió la libre competencia, surgieron otras empresas si no con el poder de aquellas sí de gran importancia, el tener cuidado con los monopolios se hizo necesario. Precisamente la bandera de la democracia es el libre mercado y la libre competencia, claro que se tuvieron que fijar reglas claras de competencia, considerar las características de las empresas en competencia, cerciorarse de que los propósitos de las mismas no se desvirtuaran, observar puntualmente la misión y visión de las mismas. Todo esto se traduce en tener reglas claras para que la competencia sea en la calidad de los servicios o de los productos, es decir en beneficio de los clientes.


En aviación sucedió lo mismo, surgieron empresas a las que se permitía competir pero considerando las mismas reglas, es decir que no se beneficiaba a ninguna en particular. El resultado fue que se desarrollaron empresas sanas que ofrecían resultados, en una palabra bienestar para la ciudadanía, los países en cuestión se desarrollaron con gran velocidad, muchos de ellos imperialistas como Inglaterra, Francia, Alemania, Holanda y Estados Unidos. Las necesidades de transportación aérea, a pesar de que se dio de manera diferente en cada país guardaban similitudes notorias. Los ineludibles gastos que se tienen que enfrentar en aviación son de enorme magnitud y el seguimiento fiel de las reglas de la oferta y la demanda no fueron suficientes para crear empresas exitosas y sanas, ofreciendo precios accesibles para los usuarios.

La participación estatal no se hizo esperar, los países no se podían dar el lujo de dejar quebrar sus empresas emblemáticas, argüían que los particulares no eran capaces de llevar el negocio de manera favorable, tomaron las riendas, en el caso de nuestro país, todos sabemos el fiasco que significó esto, los niveles tan altos de corrupción y compromisos políticos dieron al traste con el negocio de la aviación y muchos otros, hubo que hacer  cambios importantes y dejar que regresaran a manos de particulares las empresas llamadas paraestatales. Se permitió operar a gran parte de los centros poblacionales de ciertas dimensiones, las empresas expandieron sus redes de rutas como les vino en gana, Mexicana, primero y después Aeroméxico, absorbieron empresas con problemas y esto les permitía darle la vuelta a los criterios monopolistas fijados en las leyes.

Como han sido más de uno los interesados en entrar en la competencia de las líneas aéreas, principalmente empresarios transportistas terrestres, las autoridades han debido ser muy enfáticas en el fiel seguimiento de las reglas antimonopólicas, la observancia ha sido acuciosamente vigilada. Aunado a esto las políticas aeronáuticas no han sido del todo atinadas en sus criterios y se propiciaron regiones exclusivas de operación por lo que cuando se tuvieron problemas al decidir eficientar a las concesionarias. El ejemplo más palpable lo hemos visto, en 1988 con la quiebra de Aeronaves de México, en aquel entonces paraestatal al cien por ciento, sustentante de la marca Aeroméxico, con la suspensión de operaciones a lugares atendidos de manera exclusiva, como los norteños, Chihuahua, Ciudad Juárez, Tijuana, Matamoros, Reynosa, y muchos otras más, se puso en serios aprietos el desarrollo de aquellas regiones y el caos no se hizo esperar. La creación de una empresa totalmente particular era, ahora sí, indispensable, entonces se facilitó la creación de la nueva Aeroméxico, cuya razón social formal es Aerovías de México, S. A. De C. V. Se tuvo que negociar con los sindicatos de pilotos, sobrecargos y técnicos y crear un sólido compromiso de creación, de fortalecimiento y consolidación de la nueva empresa.

Lo mismo se vio con la, en su tiempo, emblemática empresa Mexicana de Aviación, solo que aquí se afectaron la gran cantidad de servicios que la empresa realizaba al país del norte que como sabemos emplea gran cantidad de mano de obra mexicana, tanto formal como informal, y que genera remesas que han significado enormes recursos para México. Se permitió la incursión en el negocio aéreo a nuevos participantes, este nuevo esquema no fue suficiente por resolver la creciente demanda de vuelos a Estados Unidos. Ahora con reglas un poco más claras se permitió la operación conjunta de las empresas Aeroméxico y Delta para que con un incremento significativo de vuelos desde y hacia Estados Unidos y México se logre mitigar la falta de atención por la desaparición de Mexicana, na ha sido suficiente con las tres empresas Volaris, Interjet y Viva Aerobús y Aeroméxico sola.

Ahora se observa nuevamente la participación estatal, tanto de manera velada como abierta en empresas tan importantes como Etihad que ha perdido hasta la camisa y las informaciones vertidas han sido incorrectas, en realidad se han convertido en empresas subsidiadas por estados con grandes recursos y esto ha causado gran malestar en la comunidad aeronáutica mundial. La vigilancia estricta de las nuevas reglas del mercado no puede posponerse y son de esperarse cambios que hagan la explotación del mercado aéreo más justa para todas las aerolíneas en el mundo. Ya los monopolios no pueden permitirse, son una amenaza a la democracia y el sano desarrollo de las empresas en el mundo, no se valen participaciones estatales de ninguna índole a menos que sean parte de una estrategia comúnmente aceptada por todos los competidores de cualquier negocio.

 
 
Por Cap. Gonzalo Carrasco
 
capicarrasco@yahoo.com

 


 
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